Nadie imaginaría a primera vista el portento intelectual que tras su frágil figura esconde esta mujer franco- americana que sigilosa y pacientemente se ha convertido en una de las testigos más calificadas  de las etnias de la tierra del fuego.

 

Junto a Martin Gusinde, etnólogo alemán, Anne Chapman es hoy reconocida a nivel mundial como una de las figuras más notables y emblemáticas en lo que se refiere a la etnología de la América Austral.

 

En dicha reunió narró como comenzó su vínculo con nuestro país el cual se remonta a los años 60  cuando, trabajando como investigadora del Centro de Investigaciones Históricas del Museo del  Hombre, se entera a través de la arqueóloga Annette Laming-Emperaire de que en el sector argentino de tierra del fuego  exisía una sobreviviente de los Selk`nam,  la chamán Lola Kiepja. Esta circunstancia determinaría que dedicara el resto de su vida al mundo etnográfico fueguino.

 

Consciente del tesoro del que era portadora esta aborigen: la memoria sobre la cultura de sus ancestros, la convirtió en su principal informante y  junto a otras fuentes como los relatos del etnólogo Martín Gusinde, le sirvió de base  para desarrollar una larga investigación que culminó con la publicación de su obra fundamental   "Los Selk' nam. La vida de los Onas"  obra que describe la sociedad indígena tal como existía antes de la llegada del hombre blanco con sus mitos, rituales, y las relaciones de poder entre los hombres y mujeres expresadas a través de la ceremonia del Hain que corresponde a uno de los aspectos más difundidos de esta etnia. Básicamente el Hain consistía en un ritual de iniciación al que eran sometidos los muchachos de entre catorce y diez y seis años, el cual marcaba el tránsito hacia la adultez. Después del Hain el joven estaba apto para sostener su propia familia.

 

En dicha ceremonia se les narraba una historia mítica donde aprendían que en el pasado cada vez que los hombres maltrataban a las mujeres, misteriosamente eran escarmentados por espíritus que emergían de las entrañas de la tierra o descendían del cielo con horrendas máscaras y aullidos obligándolos a pedir perdón.  Sin embargo en un aciago día para las mujeres trascendió el gran secreto, cuando uno de los hombres se acercó a la choza ceremonial y sorprendió a las mujeres, las cuales entre hilarantes carcajadas  se estaban disfrazando para salir a asustar a los ingenuos hombres. Enterarse de esta atávica farsa de las mujeres y asesinarlas fue una sola cosa. Los hombres enardecidos  eliminaron a todas las mujeres excepto a las más jóvenes que no estaban en capacidad de comprender el secreto De ahí en adelante fueron ellos los que se disfrazaron de terroríficos espíritus para mantener sometidas a las mujeres.
 

Hacia 1966 a los 90 años fallece Lola Kiepja, de manera que con la inercia de su investigación sobre los Selk`nam, Chapman ahora dirige su mirada hacia la etnia Yámana donde constata que sólo quedan cuatro sobrevivientes, las hermanas Cristina y Ursula Calderón, Hermenilda Acuña y Rosa Yagán. Estas cuatro sobrevivientes le sirven de eje para intentar capturar y reconstruir el mundo material e ideológico de los yámanas también llamados yaganes. Como fuente adicional sobre el tema utilizó algunos testimonios yámanas recogidos por misioneros, y las impresiones recogidas por Darwin, Fitzroy, Hyades, entre otros.

 

Como resultado del acercamiento al mundo yámana produce un documental denominado “Homage to the Yahgans:  the Last Indians of  Tierra del Fuego  and Cape Horn”,  finalista a comienzos de  los noventa en el  Festival de Nueva  York y para el cual contó con el indispensable apoyo de la Armada de Chile. Gracias a este documental el mundo se acercó a los sobrecogedores parajes de aquella porción de nuestro territorio que constituye el área del Cabo de Hornos.

Asimismo, es coautora de tal vez el más hermoso libro hasta ahora publicado sobre los yaganes,  titulado  “Cap Horn 1882 -1883.  Rencontre  avec les Indiens Yahgan”  1995;  el cual versa sobre la  Misión Científica del Cabo de Hornos,  al mando  L.F. Martial,  de  la  Marina de Francia. Este libro  reproduce una colección fotográfica sobre los Yaganes, único  testimonio sobre ellos antes de su incorporación a la  civilización.

  

Sobre la obra y trayectoria de Anne se pronunció hace poco la más emblemática figura de la historiografía magallánica, nuestro premio nacional de Historia Mateo Martinic, quien con motivo de la entrega del doctorado Honoris Causa de la Universidad de Magallanes, expresó en su elogio que Anne Chapan cierra y da culminación a ese grupo selecto de los estudiosos de la etnología de la América austral,  logrando extraer del arcano indígena muchas de sus motivaciones espirituales, culturales y conductuales esenciales, tanto individuales como colectivas, que explican su trayectoria histórica, superando la información obtenida por Gusinde y entregando una visión notoriamente más amplia y comprensiva. Agrega Martinic que su contribución  únicamente en lo relativo a nuestros Yaganes basta para comprometer el reconocimiento de la Nación Chilena.

 

Ánne Chapman subrayó la necesidad de no aproximarse a estas etnias como mundos aislados y clausurados sino que insistió en que la forma correcta de abordarla es desde un horizonte de integración entre la etnografía y la historia,  Al respecto en una excelente entrevista de Marcelo Somarriva en Artes y Letras afirmó "Nosotros tenemos la costumbre de ver los orígenes de nuestra cultura occidental en la antigüedad clásica de los griegos, pero sabemos demasiado bien que no es así, que la occidental, como todas las culturas humanas, se remonta al paleolítico. La idea es abrir un poco la brecha y abarcar a aquellas culturas que se consideran prehistóricas en un proceso histórico continuo, y no aislarlas”.

 

La divulgación de la obra de tan ilustre americanista, con certeza ha de contribuir a la toma de conciencia sobre la responsabilidad que tenemos para con los yaganes, el pueblo originario mas austral de planeta y único no extinto de la tierra del fuego, cuyos sobrevivientes son hijos de esta tierra chilena; como también respecto de nuestro patrimonio histórico y cultural fuego patagónico en sus vertientes etnográfica y marítima, asunto de creciente importancia para nuestro país.

ANNE CHAPMAN

ANNE CHAPMAN

UNA TESTIGO DE LO NUESTRO