El Estado chileno certificó recientemente como Identidad Geográfica (IG) a la langosta de Juan Fernández, constituyéndose en el primer producto marítimo chileno en recibir dicha protección.

 

El archipiélago Juan Fernández es un conjunto de islas, parte del territorio de Chile, ubicadas en el Pacífico Sur a más de 670 km del continente. Es conocido a nivel mundial por dos razones: la primera porque Daniel Defoe sitúa al protagonista de su  célebre novela, el náufrago inglés  Robinson Crusoe, en este archipiélago y la segunda por el hecho de que en Juan Fernández se encontraría enterrado un antiguo tesoro constituido por 600 barriles repletos de monedas de oro, recientemente avaluados en 10.000 millones de dólares. La existencia de este mítico tesoro ha sido reforzada por cartas y mapas en antiguos archivos españoles y el hallazgo ocasional de monedas de oro y joyas durante las excavaciones, que han reavivado la ilusión y codicia de los buscadores de tesoro. Mito o no, lo cierto es que desde el 19 de diciembre de 2011 el archipiélago de Juan Fernández  cuenta con un tesoro concreto y tangible: la declaración de su langosta  como indicación geográfica (IG), lo cual le otorga a los juan fernandinos un derecho exclusivo de uso de dicha denominación que se traducirá en beneficios económicos y sociales inmediatos.

El portador de tan excelentes noticias fue el Ministro de Economía, Fomento y Turismo, Pablo Longueira, quien lideró una ceremonia en el mismo archipiélago, junto al Director de Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INAPI), Maximiliano Santa Cruz. El ministro destacó el lanzamiento de esta primera IG de un producto marítimo como un excelente vehículo que permitirá a los habitantes del archipiélago administrar en forma exclusiva la langosta y posicionarla como un producto especial, creando una ventaja comparativa para su comercialización. Asimismo los consumidores se verán beneficiados con la certeza del origen del producto que consumen. La presentación de esta primera y corresponde a una iniciativa promovida por la emprendedora social Jeannette von Wolfersdorff y la Corporación HACER CHILE.

Lograr la declaración de una IG no es un proceso fácil dado la rigurosidad que exige INAPI a los informes técnicos que fundamentan las solicitudes de IG. Este caso prosperó gracias a que el informe desarrollado por el científico chileno Patricio Arana fue rotundo y claro en cuanto a la certeza científica de que la langosta de Juan Fernández corresponde a una especie particular de langosta “Jasus Frontalis” que se da solo en dicho archipiélago. La IG es un regalo para toda la zona beneficiada, ya que cualquier persona que extraiga la langosta en la zona delimitada aprovecha el privilegio que otorga la IG.

Los chilenos todavía no están familiarizados con el poder que poseen las indicaciones geográficas; de hecho, en Chile solo existía una sola IG chilena previamente registrada para un producto agrícola: el limón de pica. En este caso, la sola obtención de la certificación se tradujo en que el consumidor esté actualmente dispuesto a pagar un sobreprecio que puede alcanzar a más del 20% 

Nuestro país está lleno de tesoros que califican para una IG, ya sea  que se trate de productos cuya calidad y singularidad provengan exclusivamente de factores geográficos o de aquellas que incorporan, además, una variable ligada a un “saber hacer específico” –conocimiento-  .

El gran desafío en materia de Identificación Geográfica y Denominación de Origen es crear una “cultura de uso”, ya que una cosa es obtener la protección legal y el derecho de uso que provee la IG y otra cosa muy distinta es con qué inteligencia y visión se administrará dicho activo, para que se traduzca en un beneficio efectivo para las comunidades. En esa línea, resulta fundamental la calidad y eficiencia el reglamento de uso que se elabore y la promoción de la asociatividad entre los beneficiados, ya que en esta materia, definitivamente, la unión hace la fuerza.

 

                                                                                            Gonzalo Sánchez Serrano

                                                                                                 Socio de Silva & Cia

EL VERDADERO TESORO DEL ARCHIPIELAGO DE JUAN FERNANDEZ